“Yo sé que nunca más vamos a estar juntos, pero quiero que sepa que te amo mucho”. Y con estas palabras por parte de él, finalizó nuestra tormentosa relación.
Esa semana (fue día Lunes la ruptura) me sentí pésimo, pero llegó el fin de semana y mi dolor emocional se transformó en físico, el estress provocó un desmayo, dolor de huesos, y fiebre. Y aunque ya habíamos terminado una vez, no pasó ni un mes y ya estábamos separados otra vez.
La segunda semana sin él, el mejor amigo de una compañera y amiga de mi taller de teatro y además hermana mayor de una de mis mejores amigas, estaba de cumpleaños y él le organizaría una fiesta sorpresa en su casa. Su nombre es Daniel. Había hablado con anterioridad con él un par de veces, lo encontraba simpático pero me hartaba que se olvidara de mi nombre, siendo el mio el mismo que el del. Así que me puso tocaya. Y me invitó a la fiesta sorpresa de nuestra amiga, pero le respondí: “NO SÉ SI VAYA, NO ME SIENTO MUY BIEN PARA IR”. Pero al final me animé y fui.
Aquel sábado, me sacó a bailar y bailamos toda la noche… me quedó gustando.
Una semana después, fue su cumpleaños y me enteré que le gustaba.
A la semana siguiente, me besó.
Pasó otra semana, y empezamos a andar.
2 semanas después, me enamoré de él.
1 mes de andanza justa, y me pidió pololeo.
1 mes de pololeo, y me di cuenta que jamás había estado tan enamorada
Ahora vamos por los 10 meses, y no me arrepiento de haberlo aceptado.
Con esta historia comprobé que el amor llega solo. Con esta, mi historia, conocí al hombre de mis sueños.
¿Cuál es su historia?
Daniela Toledo.